En pleno camino de Santiago, en los límites de la provincia de Navarra con Zaragoza, reflejándose sobre el río Aragón, se levanta la iglesia románica de Santa María la Real, una de las joyas del románico ibérico y europeo.
Había visitado esta iglesia hace muchos años y en esta nueva visita me la he encontrado con la cara limpia y restaurada: la versión de la portada que conocía, era oscura, siniestra, gaseada por el humo de los tubos de escape de los vehículos que circulaban delante suyo.
Por eso mismo, las ennegrecidas imágenes del juicio final representadas en el tímpano de la portada adquirían un mayor dramatismo y eficacia didáctica.
Por eso mismo, las ennegrecidas imágenes del juicio final representadas en el tímpano de la portada adquirían un mayor dramatismo y eficacia didáctica.
Ahora, con el marco protector que le han plantado y todas los avances conocidos en materia de conservación, la portada de Santa María la Real luce en todo su explendor.
Echando mano del folleto que que acompaña a la entrada al templo, extraigo algunos datos sobre la fundación de Sangüesa y el templo:
"Sangüesa la Nueva, fue fundada en 1122 por Alfonso I Batallador, rey de Parnplona y de Aragón, como etapa importante en el Camino de Santiago, que llegaba desde Jaca procedente de Somport. La Rúa Mayor delimitó el territorio de las parroquias, dedicadas a Santa María al Norte y al apóstol Santiago el Mayor al Sur. Posteriormente, a finales del siglo XIII, surgió la parroquia de San Salvador para el nuevo barrio de La Población , Así mismo, en el siglo XIII, se establecieron las órdenes mendicantes con sus conventos: franciscanos, dominicos, mercedarios y carmelitas calzados.
Junto al puente sobre el río Aragón, antes del siglo XI, existía un palacio, con su capilla, levantado por el rey Sancho Rarnírez. Es en 1131 cuando Alfonso el Batallador hizo donación de ellos, para iglesia, a los Caballeros de San Juan de Jerusalén, para, posteriormente, en 1351, pasar a la diócesis de Pamplona, siendo obispo don Arnalt de Barbazán. Situada junto al puente sobre el río Aragón, tuvo una función defensiva, incluso durante las guerras civiles del siglo XIX, en las que sufrió grandes desperfectos en su patrimonio y mobiliario. El 17 de enero de 1889 fue declarada Monumento Nacional y, restaurada, durante ¡a primera mitad del siglo XX"
La portada, centra su temática en el juicio Final, el triunfo de Cristo. Cristo en Majestad, flanqueado por los símbolos de los evangelistas, y un apostolado ocupan la parte superior en doble galería de arcos. Debajo, en la zona media y en lugar preferente, el tímpano: Cristo juzgando a los hombres, la Virgen y
los apóstoles como intercesores, San Miguel pesando las almas, salvados y condenados, y máscaras del infierno.
Tres arquivoltas enmarcan este tímpano, en las que se representan los estamentos de la sociedad medieval: obispos y peregrinos, vicios y virtudes, guerreros y músicos,juglares y zapateros, herreros y agricultores, y otros oficios. A ambos lados de las arquivoltas, las enjutas: aparecen aninmales monstmosos, escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, y la famosa leyenda. nórdica de Sigurd y el herrero Regín, con el dragón Fafner. En la zona inferior, a modo de caríátides y en el lado izquierdo de la puerta: María Magdalena, María Madre de Cristo (señalando en el libro el nombre del escultor Leodegarius) y María, madre de Santiago. A la derecha: Judas ahorcado, San Pablo y San Pedro.
Apoyada sobre cuatro trompas, y alojada dentro de la torre, es una bella linterna de dos cuerpos de estilo protogótico del siglo, XIII. En el primero se abren dos los, a1 norte y al sur; y en el segundo, ocho ventanales góticos ápuntados. La bóveda de ocho nervios en casquete.
En lo que se refiere al mobiliario hay que destacar el retablo principal de estilo plateresco. Hay otros altares y retablos, como es el caso del retablo lateral de San Francisco Javier. Según el prospecto de la visita es de estilo Neorrománico; un poco kich para mi gusto.
Mas interesantes pueden resultar las pequeñas capillas encajonadas entre sus muros, como es el caso de la hornacina de una inmaculada que luce una esplendida y lustrosa melena hecha de pelo natural. Cuenta la leyenda que las rejas que la protegen están hechas con las cadenas de la batalla de las Navas de Tolosa.
La urna de la custodia procesional de plata, como menos resulta como menos bonita y gótica. La capilla de de virgen de Nora alberga una talla medieval de mismo nombre de principios del s.XIII.
En su conjunto la visita al interior de la iglesia de Santa Maria la Real resulta interesante, sobre todo por el interés arquitectónico de la construcción. Lo más destacable, dejando de lado la excepcional belleza e interés de la portada de la entrada sin duda: la torre y su linterna .
Si tenéis la oportunidad de hacer la visita, siguiendo las instrucciones, entraréis por una pequeña puerta lateral en la que una persona dispensa los tikets de entrada.
El precio de la entrada es de alrededor dos euros, los niños pagan menos.
Para más información: Turismo de Navarra






























